Nota previa: Este artículo lo escribí el día martes, en horas de la mañana... Mi semana ha sido hasta el momento genial, por ende, es muy posible que gran parte de estos sentimientos , se hayan diluído... Sin embargo, quiero ponerlo, porque es mi pensar y aún así, se creo para publicarse... Natis
Un fin de semana, con altibajos poco comunes...
Viernes, 7 de la noche, salgo de mi casa para recoger los premios sin decorar, de los Hogwart-es... Llego donde Mangecita y recojo todos los elementos, y salgo sobre las 8:40 p.m., para irme rápidamente a mi casa, donde tenía reunión familiar. En medio de mi despiste, puse mi bolso en el piso del copiloto del carro, junto con los premios y los cd’s. Quería cambiar un cd, así que saco el porta cd’s y lo pongo en el puesto del copiloto; llego a un semáforo, antes de coger la 68; en medio de mi afán, estaba concentrada en una motocicleta que venía por mi izquierda, mientras el semáforo estaba en rojo, y de pronto siento un golpe seco y el sonido de unos vidrios caer... Volteo y veo a un tipo metido hasta el piso del copiloto, quien toma mi bolso y reaccionó para tratar de atraparlo, pero un vidrio cae en mi mano y la reacción instintiva, me hace retirar la mano al instante... Los celulares estaban en mi bolsillo, y en el bolso estaban todos mis papeles y los papeles del carro... Llamó a mi amiga Carolina, quien vive cerca de ahí y alarmada y asustada como estaba, le entiendo que en la casa de ella está la hermanita, que me fuera de inmediato para allá... Llamé a mi cuñado, y desde ese momento todo pasó demasiado rápido; llegué a la casa de mi amiga, y empecé a llamar para bloquear las tarjetas, mientras me limpiaba toscamente y sin cuidado la leve cortada que tenía en la mano, mientras la hermanita de mi amiga me veía asustada y preocupada por mi reacción; desde ahí volví a llamar a Mange, porque en el carro ya la había llamado muy asustada a contarle que me habían robado, y en esa llamada trató de tranquilizarme, logrando una parte de su objetivo; mis celulares empezaron a sonar sin parar, primero el TIGO, luego el COMCEL y se intercalaban; llamé a Gatica para avisarle que no podía asistir a la reu y que no podía terminar los premios, y ellos aplicaban planes de contingencia... Llamó medio mundo, e incluso algunos me regañaron, o bueno, solo una persona a quien no nombraré aquí... Esa noche la celebración del cumpleaños de mi cuñadita, la novia de mi hermano, quedó empañada por este acontecimiento que por supuesto, me sumió en una profunda depresión, a tal punto que mi Conciencia tuvo que llamarme cerca de la media noche para calmarme; no paraba de llorar, y en medio de la conversación de mi Conciencia, caí en cuenta del motivo que completaría mi tristeza y que definitivamente, daría a éste último fin de semana, la calificación del tercer peor fin de semana de mi vida: La cadenita y la medalla que mi mamita me había dado antes de morir, iba en aquella billetera con los papeles y demás...
La tristeza me invadió, y no pude dormirme sino a partir de las 4 de la mañana del sábado; una llamada cerca de las 7 de la mañana, de un personaje con una voz gruesa y un modo de hablar “particular”, me informaba que habían “encontrado” mis papeles; la noche anterior, cuando mi hermano y mi cuñado me recogieron en la casa de mi amiga, porque yo no pude siquiera volver a coger el carro después de lo ocurrido, mi hermano me había dicho algo como “Fijo mañana llaman y le dicen que se encontraron los papeles y que les de plata o que simplemente de buena gente, se encuentren en algún sitio y así le entregan los papeles”... Apenas el tipo ese que dijo que había “encontrado” mis papeles, me acordé de esas palabras y sentía una rabia infinita, pero no podía hacer más que citarlo y llamar a mi hermano y mi cuñado, para que me acompañen a mi y a mi papá a recibir los papeles; fuimos en el carro de mi hermano, y fuimos además, mi hermana y mi sobrino; el señor que me entregó los papeles, se veía aparentemente solo, pero cuando ya le di dinero por “agradecimiento”, y después que mi hermano le dijera unas cuantas cosas y que el tipo se hiciera el pendejo, mientras disimulaba su mirada rabiosa con una sonrisa mal trecha, nos alejamos y otro tipo igual de “malacaroso” se acercaba a él con una sonrisa de oreja a oreja, mientras yo volvía totalmente triste y recordando, que aunque recuperé los papeles (Lo cual equivalía aproximadamente a un millón de pesos), no recuperé la medallita y la cadena que mi mamita me había regalado.
Ese día había una salida familiar, pero yo había decidido ir al médico para ver la cortadita, pero mi cuñada me dijo que eso no era grave y me mandó a aplicarme una cremita que me ayudaría a cicatrizar rápido, dado que ella es médica; no fui a la salida familiar, y tenía la plena intención de no salir y encerrarme en mi depresión y miedo, hasta que después de mucha insistencia, lograron convencerme de ir a la reunión del grupo; no pude tomar mejor decisión, porque en ese espacio logré olvidarme de todos esos problemas y de todo un poco; mi otra familia me hizo olvidar de lo vivido, y me consintieron mucho, dado que me encontraba supremamente triste. Me regalaron una varita, y a medida que pasaba la tarde mi ánimo aumentaba; me fui antes de culminar la reunión, porque me llamaron que nos íbamos a ver en otro lado con mi familia de sangre, a quienes amo con todas mis fuerzas, y me acompañaron hasta el taxi y así llegué a mi casa. Mi familia no me regañó por haber ido a la reunión, sino que por el contrario, me dijeron que había hecho lo correcto y que no debía encerrarme en la tristeza. Esa noche dormí más tranquila, pero aún con el dolor de la medalla. El domingo me la pase en mi casa encerrada, ni siquiera salí a almorzar y mi padre fue quien me hizo domicilios, porque él había salido a almorzar con la novia...
Ese fue mi fin de semana, ese fue mi tercer peor fin de semana de mi vida... Lo que más me duele, es que en medio de todo soy conciente que la medalla y la cadena se puede volver a comprar, pero también se que no significará lo mismo, porque simplemente no fue entregado por esa persona a quien tanto extraño, y de la cual sentí su apoyo desde el cielo, permitiéndome compartir con ella en mis sueños de aquel sábado en la madrugada, como si supiera, que requería de su presencia y sus abrazos...
En otra oportunidad, hablaré de mi primer día en la U, en la especialización que comencé... Ese fue el motivo de mayor dicha, para empezar una semana que venía con mal precedente...
Natis
jueves, 7 de agosto de 2008
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2 comentarios:
Ante estos casos no hay nada que decir.... simplemente que hay que agradecer que estas bien y que no te paso nada a ti...
se que lo que mas te duele no es solo la plata sino la medallita que te dio tu mama... y aunque no es recuperable fisicamente... siempre tendras a tu mama en el corazon y eso es lo que importa...
pa lñante nata :P
ya te diste cuenta que todo mejora y que las cosas buenas tambien llegan a tu vida!!
tkm!!!
mi nata, siento mucho no haber estado contigo esa noche, pude haberte llamado...y lo siento lo siento mucho, pero ainn mi niña gracias al cielo estas bn, yo preocupada por cosas bobas mias y tu con eso tan fuerte, gracias al cielo tenes a mangesita y a caro ke bn o mal esta pendiente de ti mi niña... tu mami siempre esta contigo, lo sabes y bueno rogare al cielo pa ke mis angelitos te cuiden mucho y no te vuelva a pasar nadita feo....perdon y cuidateme mucho un besho y te quiero muak!!!
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