martes, 18 de agosto de 2009

Agosto: mes de recuerdos negros...



Agosto: mes de recuerdos negros.

Durante un tiempo estuve pensando seriamente en el hecho de hacer o no esta entrada para mi blog; generalmente no mer gusta hablar de política ni de religión, con quien sea que fuere la persona que me escucha, o en este caso, me lee, sin embargo hoy me embargó un no se qué, algo que me dijo internamente como “hagámoslo, ¿qué puede pasar?”… Así que haciendo caso a mi subconciente muy consciente, actualizo el blog con esta entrada…

Empecemos de atrás hacia delante, es decir, de vieja data; si bien es cierto que podría yo estar pasando por la tierna edad de los 5 o 6 años, también es cierto que la magnitud del golpe de la muerte de Luis Carlos Galán el día 18 de agosto de 1989, fue algo que logró mover las fibras de mi vida, dado que en mi familia fue considerado como uno de los grandes de la política; con unos ideales grandes, que fueron recibidos en parte por el señor Cesar Gaviria, Luis Carlos Galán tenía en mente unas soluciones radicales y definitivas, que podían dar muy buenos resultados para el país; siempre se tendrá presente la misma pregunta ¿Qué hubiera pasado si… no lo hubiesen asesinado? Eso realmente no lo sabremos, como tampoco sabremos si Jorge Eliecer Gaitán hubiese cambiado el rumbo y el camino de Colombia, pero por ahora se mantiene ese sin sabor de un asesinato sin culpables, un homicidio de cobardes que dejó como resultado una familia destruida y un país sublevado frente a al impotencia de no poder hacer nada más que protestas en su entierro, protestas pacíficas y sin esperanzas, que hicieron que de nuevo, todo cambiara. Hoy, 20 años después de este magnicidio, no se tienen culpables, no se sabe a ciencia cierta quienes fueron, o simplemente, no se saca a la luz esa verdad que muchos predican pero que pocos conocen, o se hacen a oídos sordos... “Que fueron líderes del partido liberal…” dicen unos, “Fueron del mismo gobierno…” dicen otros, “Fueron los del partido Conservador…” afirman aquellos, pero ¿quién tiene la verdad? Después de 20 años se mantiene un silencio doloroso sobre su muerte, sobre su desdicha, sobre su triste e injusto deceso… Pero bien, ahí se mantiene su familia, al pie del cañón, manteniendo la esperanza que algún día surja esa verdad, y que en Colombia se deje de temer frente a las represarías por decir la verdad… De nuevo, paz en su tumba estimado señor, “Pueden matar a los hombres, pero no a sus ideas…” LCGS

Ahora bien, continuando con este mes de recuerdos negros, hace diez años, en la mañana del 13 de agosto de 1999, ya más grande debo decir, cuando llegaba yo al colegio mientras cursaba el décimo grado, recibimos en medio de la oración inicial del día, la fatídica, triste y desoladora noticia del asesinato, vil, cruel y sin sentido, del crítico-humorísta Jaime Garzón; este señor, quien con humor y sencillez logró sacar la verdad, logró dar a entender sus ideas, murió bajo las balas de unos cobardes (¿algo similar al anterior personaje?), que en su afán de callar la verdad que él tanto defendía, hicieron que camino a su trabajo, perdiera la vida y dejará recuerdos que aún hoy se mantienen en la memoria de muchos colombianos, y cuyas repercusiones aún se sienten. No fue necesario que fuera un político o un rosquero de este país, para que miles de colombianos lo siguieran hasta su tumba, protegido su ataúd (¿irónico, no?) por representantes de la fuerza pública; si, es cierto, él se había negado rotundamente a tener guardaespaldas y similares, pero ¿quién carajos se iba a imaginar que a un humorista lo iban a matar de una forma tan vil? Perseguido por unos sicarios en una motocicleta, cayó en su camioneta cerca de su trabajo, el gran señor defensor de la paz, ante todo y sobre todo. A pesar del cariño que le teníamos miles de colombianos, se mantiene impunidad y no se ha logrado establecer pública y legalmente, la autoría de esta muerte, sin embargo, y como muchos otros homicidios en este país, se habla y se escucha que fueron unos, que fueron otros, que fueron éstos, que fueron aquellos… ¡Que estafa! ¡Que decepción! Pero igual, aquí seguimos creyendo en la pulcritud y verdad de quienes investigan éstos casos…Paz en su tumba, querido joven de viejas batallas… “No quiero morirme…” JG

Se mantendrán estos homicidios impunes, porque no solo agosto trae estos recuerdos negros; no podemos olvidar abril, con la pérdida de Jorge Eliecer Gaitán y en un futuro, un poco más cercano al nuestro, la pérdida de un gran pensador como lo fue Alvaro Gómez Hurtado… En fin., quedan muchas dudas sobre sus asesinatos, pero la duda que considero más se tiene en nuestro corazones adoloridos de colombianos, es ¿qué habría sido del país si ellos hubiesen seguido con vida? Algo que ni siquiera con un simulador, podrá responderse…

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