martes, 21 de abril de 2009

In memoriam....


In memoriam...


Si, ya se que se parece totalmente al nombre de un capítulo del libro de HP, pero ¿como más podría describir esta entrada? A decir verdad, después de cuatro años, debería ser más fácil el hecho de postear y hablar sobre el tema, pero creanlo o no, a través del tiempo, es más complicado aún lograr sobreponerse a la pérdida de un ser querido, más en este caso, de mi madre hermosa, mi mamita, mi viejita...

¿Que tanto podría decir sobre ella? Ufff, mil y un cosas... A decir verdad, es la primera vez que me atrevo a expresar todo el sentimiento que en mi se encuentra escondido, con respecto a este hecho; muchos de ustedes no me han visto como en aquel momento, es más, ni siquiera se imaginarán mi reacción para aquel entonces, pero la verdad es que las cosas no cambian... Vuelve y llega el día, la fecha, la hora...

"- ¿Alo? ¿Cómo? ¡Ya vamos para allá! - Vuelve a timbrar el teléfono - ¿Alo? ¡Ya le dije que ya vamos para allá! - suena como se cuelga el teléfono - ¡Papá, que nos vayamos ya para la clínica, algo le pasó a mi mamá, vamos! - se vuelve a escuchar como se levanta la bocina del teléfono y como se marcan números, que parecieran al azar - ¡Chalo, nos necesitan en la clínica! ¡Ahora! - vuelve a sonar el "clic" del teléfono y de nuevo se escucha la marcación de otro número - ¡Chino, algo le paso a mi mamá. Toca irnos a la clínica, ya hermano, ya! - solo se escuchan los pasos afanados sobre un débil piso de madera, moviéndose de un lado a otro. De fondo, unas llamadas de rigor - ¡Mk, es mi mamá! Algo paso. Dejo el trabajo en portería, pasa por eso y te llamo apenas sepa algo... Avísales a todos en la U, diles que recen mucho, por favor -..."

Después de eso, las cosas no son tan claras como quisiera. Recuerdo el carro de mi hermano, recuerdo cuando confirmaron todo, recuerdo haber llegado a la clínica y haber golpeado a dos o tres porteros que no nos querían dejar entrar... Recuerdo... Lo más doloroso, cuando llamé a confirmar a mi familia, a mis amigos... La primera llamada, a mi mejor amiga, quien en la U ya había informado de todo y ya estaban pegados al techo porque no sabían como iba a reaccionar... Recuerdo haber pensado que tenía que llamar a mis primos y a mis tios políticos, porque yo no quería darle la noticia a las hermanas de mi mamá... El grito de terror y de indignación y dolor de mi madrina, al momento de confirmarle lo sucedido, porque la empleada no me paso a mi padrino. Recuerdo que la primera vez que lo dije, con la garganta tapada, recostada levemente sobre una pared verde de hospital, fue el momento en el cual más sentí el golpe, más sentí el cachetadon que me daba la vida "- Mk, mi mamá de murió, mk, mi mamá se me fue...-". Me calmé, al fin y al cabo mis dos hermanos estaban apoyándose mutuamente, y mi hermana estaba con mi papá mientras llegaban mis cuñados y yo tenía que dar la noticia al resto de familia. Poco a poco, y como si el tiempo se hubiese detenido de igual forma para el resto del mundo, la clínica se empezó a llenar de amigos, familiares y gente que quería mucho a mi mamá, y por supuesto a nosotros. Poco a poco y sin que nadie lo notara, la menor de la familia se iba desmoronando lentamente, y sin decir gran cosa después de ver a tanta gente, y sin decir gran cosa en medio de la cantidad de llamadas que recibía, se concentraba en esa imágen que parecía dormida sobre esa cama que yacía ahora fría.

Sin aparatos, sin dolor, con una paz infinita su rostro reflejaba el descanso que tanto añoraba, que tanto necesitaba; un descanso que no había sido posible, porque nosotros la reteníamos, nosotros la manteníamos aquí, en una injusticia que no valía la pena mantener... Hoy, 21 de abril hace cuatro años, vio las fotos que le tomaban a su segundo nieto días antes, vio a mi hermano levantarse y despedirse con un cariñoso beso, vio a mi otro hermano quien dificilmente podía ir entre semana, me vio a mi a quien reclamaba siempre tener muy claro mi objetivo y mi estudio, vio a mi padre a quien no dejo quedarse esa noche en la clínica y vio a mi hermana quien no tenía posibilidad de ir, pero que a último momento todo cambió... Nos vio a todos, nos bendijo a todos, nos beso a todos, nos abrazo a todos, con sus débiles brazos y su fuerte sonrisa... Su última bendición en la tierra, para empezar a bendecirnos en el cielo...

Por tu sonrisa, por tus consejos, por tu cariño, por tu paciencia, por tu tolerancia, por tu ser, por tu alegría, por tu optimismo, por tus pocos y sentidos "madrazos", por tu testimonio, por tu ejemplo, por tu vida misma, hoy "In memoriam", te tengo en mi mente y mi corazón, mami...

Cuatro años hace que nos dejaste en la tierra, con un gran vacio en nuestro espacio, pero una gran enseñanza de vida en nuestro corazón... Ya nos veremos arriba y hablaremos de todo aquello que nunca pudimos hablar, en vida...

Natalia A. Jiménez D.
(Pitufita)


In memoriam de Amparo Delgado Larrañaga de Jiménez... La mejor mamá, abuela y amiga, de todo el mundo.

4 comentarios:

José Vicente Guzmán Mendoza dijo...

Nata... al leer esto no pude evitar derramar unas lagrimas...

mi mente y mi corazon no se alcanzan nisiquiera a imaginar que se siente en realidad al perder a la mama.... y esto simplemente me hace admirarte aún más...porque se que aunque ha sido dificil y lo sigue siendolo has logrado salir adelante y sacar muchas cosas adelante.....

y seguiran pasando los años y la seguias recordando con el mismo cariño... yseguro ella alla donde este simplemene no dejara de tenerte presente siempre...

te kiero mucho...

Lucía dijo...

Natis al igual que jose, al leer esto e intentar ponerme en tus zapatos también se me aguaron los ojos y tampoco pude evitar derramar unas cuantas lágrimas..

digo "intentar" porque sé que todo lo que imagine no estará ni cerca a lo que se siente ese momento y no puedo decir que te comprendo, porque la verdad estaría mintiendo, no sé lo que es perder a un ser tan querido, tan cercano y la sola idea me hace dar escalofríos y mucho más..

Así que lo único que digo es lo que tú me dijiste el sábado: que aquí me tienes para lo que sea, cuentas conmigo las 24 horas del día y si necesitas alguien con quien hablar te escucharé o un hombro sobre el cual llorar, e incluso intentaré subirte el ánimo con una de mis payasadas insulsas

un abrazote natis! te quiero

Carolina Castro Parra dijo...

Natis... este escrito me hace recordar esa vez en que me contaste por msn de esto... aunque detalles como los que aquí cuentas no los conocía. Las palabras no me salen aunque quiero decirlas, me imagino que esta debe ser la pérdida más dolorosa dle mundo para cualquier ser humano... y es difícil imaginarte a ti en un momento como este o haciéndole frente a ese sentimiento siendo que irradias tanta fortaleza... recuerda aquella conversación que tuvimos sobre los adultos, en la gente que uno confía pero cuya confianza en cuanto a los problemas y las cosas serias de la vida, no es recíproca. No es un contrato, ni una obligación, pero la pregunta era y es ¿en quiénes confían ellos? (en quiénes confías tú? ese día me hablaste de una persona de tu oficina, creo...
Apóyate en quienes confías, apóyate en quienes encuentras cierta protección, pero por sobre todas las cosas, apóyate en Dios, y ten siempre presente esta canción, que seguro has de conocer: http://www.youtube.com/watch?v=vJCv6OYXTlg&feature=related

Y ps aquí también estoy yo, aunque no encabece tu lista de confidentes, te admiro mucho y en mí siempre puedes confiar ;)

Anónimo dijo...

Natis, has hecho en en mi mente revivan recuerdos.
Gracias a Dios conservo a mi madre junto a mi, pero... pero no hace mucho perdí a mi abuela y a pesar de todo, fui uno de esos testigos que vio desmoronarse al menor de la familia, y quien tuvo que sostenerlo muy fuerte para evitar que cayera en el pasto mojado.

Natis, lo que siento al leer esto es el inmenso amor que sientes por tu madre. Porque se nota con cada fibra de tu ser que la amas.

Te quiero Natis

Kalli