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viernes, 22 de abril de 2011

22 de abril de 2005... 6 años después

22 de abril de 2005... 6 años después

En esta oportunidad no escribiré sobre películas ni libros... No. No escribiré sobre aquellos refugios que he tenido desde hace seis años. Hoy, a igual que los últimos años, quiero hacer un pequeño homenaje a una persona muy especial en mi vida: mi mamá.

EL 22 de abril del 2005, a las 5:15 a.m., se fue al cielo un ángel... ¿Quién no considera a su mami, como un ángel? Si, ya van ses años, y este 2011, como un cruel chiste del destino, se asemeja en día, porque fue un viernes el día que decidieron llamarla de arriba para que dejara de sufrir, porque sufría, si, y mucho. La vida que llevaba, en especial esos últimos 17 días en la clínica, no fue vida. Dos operaciones y próxima a una tercera, pasando por la UCI, sin poder hablarnos y comunicándose por señas, con el estómago un poco abierto y sin poderle dar las medicinas suficientes gracias a su enfermedad, mi mami soportaba día a día para poder hablar con todos y dejar sus cosas al día.

Así fue, como aquel jueves 21 de abril, salí de universidad convencida de una falsa recuperación y la fui a acompañar a la clínica, mntras estudiaba inglés, porque lo claro era que yo no debía dejar de estudiar; mi hermano mayor, se había quedado aquella noche, así que estuvo con ella hasta el medio día que yo llegué, y solo ellos saben lo que hablaron; conmigo, mi mamita habló poco y me pidió no dejar visitas; mi otro hermano, quien nunca había podido ir entre semana a la clínica por el trabajo, aquel día pudo ir y mostrarle fotos de mi sobrino, quien el día siguiente cumpliría 5 meses, y se estuvo con mi mami y hablaron ellos dos; mi hermana, ese día no iba a ir, pero al final me hizo relevo a las 5 de la tarde junto con mi papá, y habló con mi mamita. Mi padre, se despidió con un beso de película, o eso me contó mi hermana.

Dicen que las personas saben cuando le llegó el momento, y mi mami nos había dado pistas, en especial porque ese día no permitió que nadie se quedara con ella... Son tantas cosas, que bueno, estoy feliz de haber conocido a mi mamá, pero debo admitir que me hace demsiada falta, y se leerá demasiado egoísta, pero no estoy de acuerdo que se haya ido a compartir con angelitos, cuando aún esperaba más tiempo para compartir con ella...

Reportó para ustedes, Natalia A. Jiménez

domingo, 10 de mayo de 2009

La leyenda de un ángel llamado: MAMÁ



Quiero advertir, que este cuento no me pertenece, y que en general, es reconocido en el ámbito mundial; sin embargo, quiero dejar éste como un regalo, a todas las mamitas que lean este blog y que gusten de una buena y corta lectura. ¡Feliz día mamás!

La leyenda del ángel llamado: Mamá

Cuenta una antigua leyenda que un niño antes de nacer le dijo a Dios: “Me dicen que me vas a enviar a la tierra, ¿cómo viviré tan pequeño e indefenso que soy?”Dios le dijo: "Entre muchos Ángeles escogí uno para ti, que te está esperando, él te cuidará."
“Pero dime Dios, aquí en el cielo no hago más que cantar y sonreír, eso basta para ser feliz.”
“Tú ángel te cantará, te sonreirá todos los días y tú sentirás su amor y serás feliz.”
“Y ¿cómo entender, Dios lo que la gente me hable si no conozco el extraño idioma que hablan los hombres?”
Dios le contestó al niño: “Tú ángel te dirá las palabras más dulces y más tiernas que puedas escuchar y con mucha paciencia y cariño te enseñará a hablar.”
“Y ¿qué haré, Dios cuando quiera hablar contigo?”
“Tú ángel te juntará las manitos y te enseñará a orar.”
“He oído que en la tierra hay hombres malos ¿Quién me defenderá?”
“Tú ángel te defenderá aún a costa de su propia vida”.
“Pero estaré siempre triste, porque no te veré más Dios.”
“Tú ángel te hablará de mí y te enseñará el camino para que regreses a mi presencia aunque yo siempre estaré contigo.”
En ese instante una gran paz reinaba en el cielo, ya se oían voces terrestres y el niño presuroso repetía suavemente.
“Dios mío, Dios mío, si me voy dime su nombre, ¿cómo se llama mi ángel?”
Dios le contestó:”Su nombre no importa..... Tú le dirás... Mamá”

Un abrazo a todas las mamás... Y a la mia, recibe mi cálido abrazo en el cielo... ¡Pásala bueno con los ángeles, mami!

martes, 21 de abril de 2009

In memoriam....


In memoriam...


Si, ya se que se parece totalmente al nombre de un capítulo del libro de HP, pero ¿como más podría describir esta entrada? A decir verdad, después de cuatro años, debería ser más fácil el hecho de postear y hablar sobre el tema, pero creanlo o no, a través del tiempo, es más complicado aún lograr sobreponerse a la pérdida de un ser querido, más en este caso, de mi madre hermosa, mi mamita, mi viejita...

¿Que tanto podría decir sobre ella? Ufff, mil y un cosas... A decir verdad, es la primera vez que me atrevo a expresar todo el sentimiento que en mi se encuentra escondido, con respecto a este hecho; muchos de ustedes no me han visto como en aquel momento, es más, ni siquiera se imaginarán mi reacción para aquel entonces, pero la verdad es que las cosas no cambian... Vuelve y llega el día, la fecha, la hora...

"- ¿Alo? ¿Cómo? ¡Ya vamos para allá! - Vuelve a timbrar el teléfono - ¿Alo? ¡Ya le dije que ya vamos para allá! - suena como se cuelga el teléfono - ¡Papá, que nos vayamos ya para la clínica, algo le pasó a mi mamá, vamos! - se vuelve a escuchar como se levanta la bocina del teléfono y como se marcan números, que parecieran al azar - ¡Chalo, nos necesitan en la clínica! ¡Ahora! - vuelve a sonar el "clic" del teléfono y de nuevo se escucha la marcación de otro número - ¡Chino, algo le paso a mi mamá. Toca irnos a la clínica, ya hermano, ya! - solo se escuchan los pasos afanados sobre un débil piso de madera, moviéndose de un lado a otro. De fondo, unas llamadas de rigor - ¡Mk, es mi mamá! Algo paso. Dejo el trabajo en portería, pasa por eso y te llamo apenas sepa algo... Avísales a todos en la U, diles que recen mucho, por favor -..."

Después de eso, las cosas no son tan claras como quisiera. Recuerdo el carro de mi hermano, recuerdo cuando confirmaron todo, recuerdo haber llegado a la clínica y haber golpeado a dos o tres porteros que no nos querían dejar entrar... Recuerdo... Lo más doloroso, cuando llamé a confirmar a mi familia, a mis amigos... La primera llamada, a mi mejor amiga, quien en la U ya había informado de todo y ya estaban pegados al techo porque no sabían como iba a reaccionar... Recuerdo haber pensado que tenía que llamar a mis primos y a mis tios políticos, porque yo no quería darle la noticia a las hermanas de mi mamá... El grito de terror y de indignación y dolor de mi madrina, al momento de confirmarle lo sucedido, porque la empleada no me paso a mi padrino. Recuerdo que la primera vez que lo dije, con la garganta tapada, recostada levemente sobre una pared verde de hospital, fue el momento en el cual más sentí el golpe, más sentí el cachetadon que me daba la vida "- Mk, mi mamá de murió, mk, mi mamá se me fue...-". Me calmé, al fin y al cabo mis dos hermanos estaban apoyándose mutuamente, y mi hermana estaba con mi papá mientras llegaban mis cuñados y yo tenía que dar la noticia al resto de familia. Poco a poco, y como si el tiempo se hubiese detenido de igual forma para el resto del mundo, la clínica se empezó a llenar de amigos, familiares y gente que quería mucho a mi mamá, y por supuesto a nosotros. Poco a poco y sin que nadie lo notara, la menor de la familia se iba desmoronando lentamente, y sin decir gran cosa después de ver a tanta gente, y sin decir gran cosa en medio de la cantidad de llamadas que recibía, se concentraba en esa imágen que parecía dormida sobre esa cama que yacía ahora fría.

Sin aparatos, sin dolor, con una paz infinita su rostro reflejaba el descanso que tanto añoraba, que tanto necesitaba; un descanso que no había sido posible, porque nosotros la reteníamos, nosotros la manteníamos aquí, en una injusticia que no valía la pena mantener... Hoy, 21 de abril hace cuatro años, vio las fotos que le tomaban a su segundo nieto días antes, vio a mi hermano levantarse y despedirse con un cariñoso beso, vio a mi otro hermano quien dificilmente podía ir entre semana, me vio a mi a quien reclamaba siempre tener muy claro mi objetivo y mi estudio, vio a mi padre a quien no dejo quedarse esa noche en la clínica y vio a mi hermana quien no tenía posibilidad de ir, pero que a último momento todo cambió... Nos vio a todos, nos bendijo a todos, nos beso a todos, nos abrazo a todos, con sus débiles brazos y su fuerte sonrisa... Su última bendición en la tierra, para empezar a bendecirnos en el cielo...

Por tu sonrisa, por tus consejos, por tu cariño, por tu paciencia, por tu tolerancia, por tu ser, por tu alegría, por tu optimismo, por tus pocos y sentidos "madrazos", por tu testimonio, por tu ejemplo, por tu vida misma, hoy "In memoriam", te tengo en mi mente y mi corazón, mami...

Cuatro años hace que nos dejaste en la tierra, con un gran vacio en nuestro espacio, pero una gran enseñanza de vida en nuestro corazón... Ya nos veremos arriba y hablaremos de todo aquello que nunca pudimos hablar, en vida...

Natalia A. Jiménez D.
(Pitufita)


In memoriam de Amparo Delgado Larrañaga de Jiménez... La mejor mamá, abuela y amiga, de todo el mundo.